Un Internado donde nada es lo que parece. Dos jóvenes atraídos por una fuerza magnética. Un secreto oscuro y peligroso. Y una única certeza: entregarse al amor es jugar con fuego...
 
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 Perseguida

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_Mandy
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MensajeTema: Perseguida   Jue Mayo 28, 2009 11:31 pm

Bueno chicas, llevó tiempo pensando en escribir un Fan fics distinto a los que suelo escribir. Les comentó que me resulta un poco dificil inspirarme y escribir exactamente lo que quiero expresar ya que soy nueva en este tipo de historia. Tambien debo decirles que la historia la tengo montada en mi cabeza pero no esta aun escrita, así que puede que tarde en subir capítulos. Aquí les dejo el prefacio. Un beso para todas! Very Happy








Prefacio

Recobré la consciencia antes de que abriera los ojos, pero aún así los mantuve cerrados. Pude sentir como el pánico recorría mi cuerpo mientras mis manos se tensaban y agarraban fuertemente a la sábana que había debajo de mi cuerpo. Mi respiración se desenfrenó a la vez que notaba como sus pisadas se iban acercando cada vez más. El latido de mi corazón desbocado, se acompasó al ritmo de sus pasos, ambos cada vez más acelerados. Entonces noté como las yemas de sus dedos se incrustaba en mi piel. Al principio esa sensación de frío que congelaba la sangre que circulaba por mis venas, y continuadamente, esa sensación de fuego que hacía que mis articulaciones recobraran vida.

Abrí los ojos presa del pánico.

Ya me había alcanzado y estaba abalanzado sobre mí. Con una mano me aprensaba el brazo mientras que con la otra hacía presión sobre mi garganta dejándome totalmente presa de sus garras. Grité ahogadamente y entonces la comisura de sus labios se estiraron dejando al descubierto una risa traviesa y retorcida. Esquivé su mirada mientras el manejaba mi cuello a su antojo. Intenté defenderme de sus ojos negros como el azabache que me miraban de esa forma tan aterradora, pero finalmente nuestras miradas se cruzaron, y entonces ocurrió:


Puede sentir el último latido ahogado de mi corazón. Había dejado de latir . . .
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Anne_Cullen
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MensajeTema: Re: Perseguida   Jue Mayo 28, 2009 11:56 pm

Hola.

otra historia tuya que promete,la pena que tardes en actualizar.

quien es la bestia que le ataca,da escalofrios solo de pensarlo

pero me quedo confundida,se quedan mirandose y parece como si se hubieran enamorado,pero como luego, en letra pequeña me pones que se a quedado sin latido¿Al final la ha matado?

o solo le ha chupado la sangre y la ha hecho inmortal.

procura no tardar en poner el primer capi,esta historia me enganchara.

besos
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_Mandy
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MensajeTema: Re: Perseguida   Vie Mayo 29, 2009 12:04 am

Estoy trabajando en el primer capitulo jejejej solo te digo que ese prefacio no es lo q parece jejejejeje Very Happy
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Anne_Cullen
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MensajeTema: Re: Perseguida   Vie Mayo 29, 2009 12:46 am

jijiiiiiiiiiiiiiiiiii

miedito me das,y pensar que he visto tu nombre y digo ya a puesto capi,me ha salido rana.

pero se que se tarda en plasmar una idea tu piensala tranquila,para que te salga como tu sabes TK,eres un cielo

esperare lo que aga falta

bsos
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MensajeTema: Re: Perseguida   Vie Mayo 29, 2009 3:15 pm

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!! no puedes dejarme asi!!!! Laughing Laughing

solo con esto ya me has enganchado bounce bounce
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_Mandy
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MensajeTema: Re: Perseguida   Vie Mayo 29, 2009 5:25 pm

Aiis chicas gracias por los comentarioss! Very Happy Aqui les dejo el primer capituloes es breve, aber si los sigientes los ago mas largos. Me ha costado escribirlo pq qeria hacerlo lo mejor posible, como ya les dije soy novata en este tipo de historias jejejje. Muchas gracias por su atencion. Un besoteee!!!! Embarassed



1º Capítulo - Pesadillas


Me levanté sobresaltada mientras gritaba desmesuradamente. Mi cuerpo daba espasmos y notaba como el sudor corría lentamente por mi frente, estaba totalmente desorientada. Y entonces volví a sentir aquella horrible sensación que tenía después de cada pesadilla: notaba como se me desgarraban los ojos, como si aquella extraña criatura me los arañara con sus garras.


- ¡Michelle, Michelle!.- Gritó angustiadamente mi madre mientras me abrazaba fuertemente y me apretaba contra su pecho en un gesto protector
- ¡Me duele, me duele!.-


Me tape los ojos en un impulso por poder controlar aquel sufrimiento, pero no pude más y estallé en un llanto desgarrado. Abrasé fuertemente a mi madre presionando mis manos sobre su espalda desnuda. Mi respiración que era agitada y descontrolada, desgarraba mi garganta cuando pasaba por ella, y el roce de mi piel con la de mi madre me quemaba. Aún así me aferre más a ella intentando encontrar la calma y la cordura. Quería controlar mi cuerpo pero era como si un ser endemoniado se hubiese apoderado de el, estaba totalmente fuera de control. En un último intento por salir de ese horrible trance presioné más fuertemente mis manos sobre el cuerpo caliente de mi madre. Primero oí un gemido de dolor procedente de ella y entonces escuché el suave tic-tac de mi corazón desbocado. Todo recobró su sentido y noté como volvía a tener el control de mi cuerpo. Había sido solo una pesadilla, una más.

- Estoy mejor mama.- Le dije de forma entrecortada mientras dejaba de hacer presión sobre su espalda.
- Hija, Hija.- Susurró entre sollozos.

No era la primera vez que me pasaba aquello. No era la primera vez que soñaba con aquella extraña criatura ni la primera vez que me aferraba de aquella manera a mi madre. Por algún motivo que desconocía, desde hacía unos meses esos pensamientos me visitaban en sueños para romper mi calma y la de mi familia que sufría al verme de aquel modo.

- Mama, he vuelto a soñar lo mismo. Lo mismo que soñé antes de ayer, y lo mismo de la semana pasada, y lo mismo que llevó soñando desde hace meses. Me voy a volver loca.- Le dije desesperadamente mientras me sujetaba la cabeza en un intento de poder calmar la presión que tenía sobre ella.
- Es solo una pesadilla mi niña.-


Estaba sentada enfrente mía, mirándome mientras pasaba su mano por mi pelo mojado por el sudor y me lo retiraba de la cara. La observé detenidamente, sin duda tenía una madre hermosa. Los rasgos de su rostro se combinaban en una perfecta armonía: sus ojos, marrones y grandes, contrastaban con su pequeña nariz, y sus labios, gruesos y carnosos, embozaban una amplia sonrisa tranquilizadora. Pero desde que las pesadillas se empezaron hacer más frecuentes ya no había tanta armonía en su rostro: una ojeras empezaban asomar debajo de sus grandes ojos y su color de piel, que era bronceado, se había vuelto color arena. Lo que no había cambiado sin duda, era su sonrisa tranquilizadora, que era lo único capaz de devolverme la cordura cuando la perdía por segundos.

- Hija debemos hacer algo, no puedes continuar teniendo este tipo de pesadillas.-
- ¿Y que puedo hacer mama?.- Le pregunté mientras retiraba lentamente las manos de mi cabeza.
- Necesitas ir a un especialista, alguien que te ayude.-
- ¡No mama!, hemos hablado muchas veces de eso y sabes lo que pienso al respecto.-

Íbamos a empezar a discutir por el mismo tema de siempre cuando escuchamos el leve chirrido que hacía mi puerta al abrirse.

- ¿Qué ha pasado?.- Preguntó mi hermano pequeño Christopher desde la puerta en un hilo de voz tan suave que asemejaba a un susurro.
- Nada mi pequeño, ven .- Mi madre le tendió los brazos y este corrió y se abalanzó sobre ella.
- Solo ha sido una pesadilla Chris, no tienes que preocuparte.- Le dije mientras pasaba cariñosamente mi mano sobre su cabello cobrizo.

Mi hermano y yo éramos muy distintos físicamente: el se parecía muchísimo a su padre, Derek, que era mi padrastro, y también tenía ciertos rasgos de mi madre, como el color de ojos y de pelo. Yo sin embargo de mi madre solo había heredado su dulce sonrisa y el resto de mis rasgos; el color rubio cobrizo de mis cabellos y el verde esmeralda de mis ojos, eran de mi padre. Según me había contado mi madre, el nos abandono cuando yo apenas tenía un año y empezaba a dar mis primeros pasos. Nunca me explico el motivo porque se marchó, es más, nunca me contó nada de el, ni si quiera cual era su nombre. Cuando le sacaba el tema prefería guardar silencio o me contestaba violentamente. Durante varios años intenté sacarle algún dato, pero cuando alcance una cierta edad y entendí que era totalmente inútil preguntarle por el tema, dejé de hacerlo. Pasamos 8 años solas en los que mi madre se dedico por completo a cuidarme y darme todo lo que necesitaba. Y después de todo ese tiempo apareció mi padrastro Derek. Fue a partir de ahí cuando mi madre empezó a ser realmente feliz. Consideraba a Derek como un padre y cuando tenía 14 años nació mi adorado hermano Christopher.

- ¿Pesadillas otra vez?- Me dijo mientras clavaba sus tiernos ojos marrones en los míos.
- Si Chris, siento haberte despertado.-

Otro hermano en su lugar, hubiese protestado porque su hermana mayor lo ha despertado en mitad de la noche a gritos, pero el sin embargo, se abalanzó sobre mi y me abrazo con toda la fuerza que un pequeño de 4 años podía tener.

Sentirlo sobre mí me reconfortó, fue como si hubiese limpiado el aire de mis pulmones.

- ¿Puedo dormir con Michelle, mama?.- Preguntó con esos ojillos suplicadotes que asomaban entre sus finos cabellos de color cobrizo.
- Claro que puedes. Venga niños, ya es hora de dormir.- Nos dijo mientras nos tumbábamos y nos daba un beso a cada uno en la frente.

Christopher se hizo un ovillo al lado mía y yo pasé mi brazo por encima de su pequeño cuerpo. Tenía la piel suave y el roce de la suya con la mía, me estremeció de una forma agradable.

- Buenas noches. Os quiero.- Se despidió nuestra madre desde la puerta.
- Nosotros también.- Le contestamos al unísono.

Cuando desapareció cerrando la puerta tras de ella, giré la cabeza hacia el lado donde se encontraba mi hermano. Era verano y tenía abierta la gran cristalera de mi cuarto que daba al bosque donde tantas veces me perdía para poder olvidarme por unos minutos de aquellas horribles pesadillas. La luna, que esa noche era llena, se reflejaba en su rostro y dejaba al descubierto la inocencia y ternura que transmitía. Sentirlo cerca mía me tranquilizó más aún y supe que por aquella noche se habían acabado las pesadillas.

A veces sentía que era el quien me protegía y no al revés. Desde que empezaron mis pesadillas, siempre se despertaba en mitad de la noche debido a mis gritos desesperados. Cuando aparecía en mi cuarto, no era capaz de decirle nada que hiciera que desapareciera el miedo de su rostro. Sin embargo cuando el me miraba o me abrazaba simplemente como lo hizo aquella noche, todos mis miedos desaparecían.

Lo observé mientras dormía entre mis brazos. El y mi madre sufrían muchísimo de verme a mi de aquel modo, y sabia que Derek también, aunque fuera un hombre fuerte y no lo expresará. En más de una ocasión, podía oír desde mi cuarto los leves sollozos de mi madre y la respiración agitada de mi hermano después de mi reacción a las pesadillas. Si no fuera por ellos, habría perdido la cordura desde hacía mucho tiempo.

Respiré profundamente llenando toda la cavidad de mis pulmones, miré a mi hermano por última vez, y me deje llevar por el sueño.
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MensajeTema: Re: Perseguida   Vie Mayo 29, 2009 6:15 pm

Te a quedado impresionante.

no me gustaria tener esas pesadillas,penos mal que tiene a personas cercanas que la quieren y la apoyan en todo lo que pueden.

Para mi es sospechoso,que su padre las abandonara,no sera un ser extraño,y ella lo vio de pequeña sin que su madre se enterara,y por eso a raiz de hay le vengan las pesadillas,y ahora venga a buscarla.

y dice que por hoy se han terminado las pesadillas,no las tengo todas conmigo,pues hoy habia luna llena.

espero que la familia no este en peligro,me daria mucha penita,pero e estar en peligro eso te da más juego para más capitulos.

continua en cuanto puedas,estoy deseando.

Por cierto porque nos llamas de usted,o esque me lo parece ami,la verdad que estamos entre amigas y yo creo que podemos tutearnos,yo soy mayor,pero tengo un corazón joven,es más salgo con mi hija mayor a las quedadas,con eso te digo todo,si puedo estoy en todos los saraos.

besos.
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MensajeTema: Re: Perseguida   Vie Mayo 29, 2009 8:56 pm

_Mandy uff recien acabo sacar un ratito para leerte y me he encontrado con un príncipio de historia increible. Te expresas de una manera que hace que la lectura no sea monótona ni aburrida sino todo lo contrario. La descripciones tanto de los personajes cómo de los ambientes son geniales aunque no más que el argumento del fic que tiene demasiada buena pinta. Esos sueños de la pobre protagonista me tienen con el alma en vilo y ese hermano suyo es tan mono y entrañable que cai me recuerda al mio propio que es un poquito más mayor tiene 6 añitos pero nose.. lo he identificado con mi hermanito jeje. Un besazo enormeee y sigue así por favor! Very Happy
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MensajeTema: Re: Perseguida   Dom Mayo 31, 2009 2:11 pm

Aii chicas muchas gracias por sus comentarios, me animan a escribir más jejeje. Siento si tardo en subir capítulos, pero sq los escribó y los repaso mil y unas veces para estar completamente segura de que estan bien, o por lo menos intento que lo esten. Muchas gracias por sus apoyos, me animan el alma que lo sepan! Smile Y nada que aqui les dejo el siguiente capítulo, espero que os guste y sobretodo os pido que seais críticas. Un besazo! Embarassed





Capítulo 2º - El visitante.


Di varias vueltas en la cama hasta que conseguí levantarme. Estaba tan cansada y profundamente dormida que no me había percatado de que mi hermano se había marchado de mi cama. Cuando me levanté lo primero que hice fue darme una ducha de agua fría para terminar de despertar las articulaciones de mi cuerpo. Me coloqué unos pantalones vaqueros con una camiseta de mangas cortas y me recogí el pelo en una tirante cola. Mientras hacía todo esto, el ruido de mi familia y el olor a tostadas y chocolate que provenían de la planta de abajo, me llenaban los pulmones de aire nuevo: era mi cálido hogar.

- Buenos días familia.- Apresuré a decir cuando aún bajaba los últimos peldaños de la escalera.
- Buenos días Michelle.- Me contestaron todos al unísono.

Derek, que había vuelto de su viaje de negocios, me recibió con un fraternal abrazo.

- Cada vez que vuelvo de un viaje, estas más hermosa.-
- Gracias Derek.- Le contesté mientras me sonrojaba y me sentaba en el lugar que ocupaba en la mesa.

Mamá nos sirvió a todos nuestras tostadas con mantequilla y nuestras tazas con chocolate. A pesar de ser verano, nos encantaba el chocolate y era todo un ritual desayunarlo.

- ¿Te encuentras mejor hija?.-
- Si, mama. Al final conseguí quedarme dormida. Tan profundamente que ni me dado cuenta cuando se ha marchado este enano de mi cama.- Dije mientras acariciaba el suave y fino pelo de mi hermano.

Entre bocado y bocado Derek nos contaba como le había ido en su viaje a la ciudad, a Seattle. Desde que nací, mi madre y yo habíamos vivido en Zenith, uno de los últimos pueblo de Seattle que están muy cercano a la frontera con el Estado de Oregon. Pero cuando cumplí los 9 años mi madre decidió mudarse a la ciudad para intentar mejorar nuestra situación, que hasta ese momento era de los más miserable. Allí sería donde aparecería Derek. El y mi madre se conocieron trabajando en uno de los bancos más importantes de allí, Derek ocupaba un alto cargo. Pasamos de ser una familia pobre y de pueblo, a una adinerada y de la gran ciudad. Pero los lazos que nos unían a ambas a Zenith, eran muy fuertes. Así que cuando nació mi hermano Christopher, ambos pidieron el traslado al pequeño y único banco que hay en Zenith.

- Hay un cambio muy brusco en el clima de aquí con el de Seattle.- Dijo mientras le daba un sorbo a su taza de chocolate.- Allí el calor es insoportable. Aquí sin embargo, las brisas procedentes del bosque refrescan bastante. Incluso por la noche es aconsejable llevar algo de abrigo.-

Y así era. Zenith era un pueblo bastante húmedo, no el que más, pero lo era, y posiblemente eso era lo que más me atraía de el. Desde pequeña siempre había preferido lo frío antes que lo cálido. Me encantaba el olor a tierra mojada, el caminar por el bosque en un absoluto silencio y que mis pisadas y el crujido de las ramas que se partía bajo mi pies fueran el único ruido de ese lugar. Casi todas las tardes salía a pasear por el. Los días que tenía que estudiar me llevaba los libros, me acomodaba en un gran tronco caído que lo había encontrado en mi primer día de exploración y pasaba horas y horas allí sentada, estudiando y observando como se desarrollaba la vida de las pequeñas criaturas que vivían allí.


Aquella mañana mientras desayunábamos, solo se escuchaba la voz de Derek, y cuando este terminaba de hablar, el silencio reinaba en la casa. Estaba dándole el último bocado a mi tostada cuando Christopher rompió aquel silencio.

- Michelle, ayer por la noche nos vinieron a visitar.- Dijo sin retirar la vista de su tostadas. Todas las miradas de aquella habitación que habían estado perdidas hacía apenas unos segundos, se posaron en mi hermano.
- ¿Qué?, ¿de que estas hablando?.- Le pregunté angustiadamente.
- Que ayer nos visitó un hombre, mientras dormíamos. Estaba detrás de la cristalera.-


La taza de mi madre, la cual estaba de pie junto al marco de la puerta, se hizo añicos cuando cayó al suelo. Desvíe la mirada rápidamente hacia ella y puede ser como su rostro también se hacía añicos. La expresión de mi madre era la perfecta interpretación del miedo y el pánico. Pasaron varios segundos en los cuales, los cuatro permanecimos totalmente quietos, inmóviles, como un bloque de mármol.

- Niños vamos, van a llegar tarde al colegio.- Consiguió pronunciar Derek de forma precipitada.-¡Vamos!.-

La cabeza me empezó a dar vueltas, y mi respiración se volvió agitada y descontrolada. No podía quitar la mirada de mi madre, que seguía rígida en su sitio. Sentí como Derek me agarró fuertemente del brazo y me arrastró fuera de la casa junto a mi hermano. Cuando esté cerró la puerta de un portazo pude escuchar como mi madre daba rienda suelta a un llanto desgarrador. Entonces noté un leve pinchazo en el corazón y como las náuseas iban incrementando.

- Lo siento Michelle, no quería hacer nada malo.- Me dijo mi hermano entre sollozos a modo de disculpa.
- Tú no tienes culpa.- Le susurré con la mirada perdida mientras pasaba mi brazo por su hombro.

El trayecto de mi casa al instituto era largo y más todavía contando con el echo de que antes había que dejar a mi hermano en el colegio. Conforme el coche iba avanzando, las náuseas fueran aminorando, pero el pánico y la angustia se fueron apoderando de mi, ¿Quién era el hombre del que hablaba mi hermano?, ¿Por qué había ido a observarnos?, ¿Tendría eso algo que ver con mis pesadillas?. Un sin fin de preguntas se fueron apilando en mi cabeza sin ni quiera dejarme tiempo para poder pensar en una respuesta coherente para alguna de ellas. Mis sentidos extrañamente se agudizaron. Podía sentir la sangre fluir por mi venas, el chirrido de las ruedas al rozar la carretera y la respiración también agitada de Derek. Pero lo que más me sobrecogió, era que podía oír el latido desbocado del corazón de mi hermano, incluso por encima de mi propia respiración.


Sin duda mi vida se estaba convirtiendo en una pesadilla, la peor de todas las que había tenido hasta entonces.
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Anne_Cullen
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MensajeTema: Re: Perseguida   Dom Mayo 31, 2009 4:27 pm

Dices que admites las criticas,pero es que no puedo decir nada al respecto,escribes magnificamente bien.

pero no te preocupes que lo que vea mal te lo dire.

Al final la pesadilla se esta convirtiendo en real,da panico hasta dormirse,que quiere ese ser extraño,que incluso su hermano lo a visto,en persona y eso si que no era una pesadilla.

Al pobre le a dado tal panico al decirlo,que ni siquiera le han preguntado como era,y contrastar,si es el mismo de su hermana.

¡Realmente que quiere de Michelle! Son un montón de preguntas sin respuesta,ya se ira biendo a medida que pongas los capitulos.

Continua en cuanto puedas,no se si aguantare la espera.

besos
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MensajeTema: Re: Perseguida   Lun Jun 01, 2009 3:30 pm

Gracias por tus comentarios Anne, me alegran la vida jejeje. Aquí dejo el siguiente capítulo,vale?. Un beso para ti y para afinidades! Embarassed



Capítulo 3º- El alumno nuevo


- Michelle, Michelle.- Estaba tan absorta en mis pensamientos, tanto, que aquella voz me sonaba lejana, pero sabía perfectamente que la persona de la cual procedía esa voz apenas estaba a tres pasos tras de mí.
- ¿Tía se puede saber que te pasa?.- Me preguntó Shannon desde el pupitre de atrás mientras aplastaba su dedo en mi espalda.

Shannon era mi mejor amiga desde la infancia. Nuestras madres se conocían desde pequeñas ya que ambas vivieron siempre en el pueblo y tenían una relación muy intensa. Pero sin duda la de Shannon y la mía, era más fuerte aún.

- Nada, ¿Qué me va a pasar?.- Le contesté de la forma más tranquila que pude.

Puede que Shannon fuera un poco loca y atolondrada, pero sabía que podía contar con ella. Aún así no quería contarle nada sobre mis pesadillas y menos todavía sobre el visitante de la noche anterior. No quería que ninguna persona más sintiera miedo y pánico por mi culpa, ya tenía suficiente con hacer sufrir a mi familia.

- Claro que te pasa Michelle. Estamos en la recta final del curso, apenas nos quedan 2 semanas para terminar y un mes para hacer el examen para acceder a la universidad, y tu estás como ida.- Dijo mi compañera de pupitre, Rachel, corroborando la teoría de Shannon de que me pasaba algo.
- Ni si quiera te habrás acordado de que hoy llega un alumno nuevo. La verdad no tengo ni idea de porque llega a estas alturas del curso, pero bueno mientras que sea guapo será bienvenido.- Ahora mi mejor amiga mostraba una amplia sonrisa.

No me encontraba con la suficiente fuerza anímica como para poder buscar una excusa sensata para explicarles a mis compañeras de clase mi extraño comportamiento desde hacía un par de semanas. Lo único que deseaba era que el momento de llegar a casa se alargara lo máximo posible.

- Haber chicos, por favor presten atención.- Era la voz ronca del profesor de Matemáticas, el señor Smith, quien me sacó del apuro. Era un hombre alto, de constitución gruesa. Su color de piel era tostada y un bigote adornaba graciosamente su rostro.- Como todos sabréis hoy llega un alumno nuevo y quiero que lo recibáis de la mejor manera posible.- Dijo mientras pasaba su brazo por encima del nuevo alumno.- Se llama Mathew Brandon y va a ser el compañero de pupitre de Shannon Wisnler. Tome su asiento.- Concluyó diciendo mientras empujaba de forma amistosa al nuevo alumno.

Antes de encaminarse hacia su pupitre, el señorcito Brandon le dedicó una sonrisa de agradecimiento al maestro, y acto seguido se dirigió al que iba a ser su sitio hasta el final del curso. Después de verlo sonreír, clavé nuevamente la mirada en el folio en blanco que tenía encima de mi mesa, aquel día tantas preocupaciones rondaban por mi cabeza, que lo último que me preocupaba era la presencia de un nuevo chico en la clase.

Mientras andaba entre los pupitres, mis sentidos se agudizaron nuevamente y pude oír el leve cuchicheo de las niñas cuando el pasaba a su lado, e incluso pude oír la hiperventilación que más de una estaba experimentando al verlo. Todas aquellas reacciones levantaron tanta curiosidad en mí, que en un gesto involuntario volví la mirada hacia el chico nuevo.

Este clavó su mirada en la mía y pude ver como sus ojos verdes muy intensos, como si se tratasen de dos esmeraldas, eran iguales que los míos. La tenue luz que entraba por las rendijas de las ventanas descendía sobre su rostro dejando al descubierto su tez blanquecina y suave como el mármol, al mismo tiempo que hacía relucir su despeinado pero elegante cabello, negro como el azabache. En cuanto a su cuerpo, este guardaba una perfecta proporción: su estatura media contrastaba con su corpulenta y robusta musculatura que provocaba que las rayas azules de su camisa se convirtieran en una espiral de deseo. Y en cuanto a sus labios, estos eran tensos, delgados y descoloridos.

Pero a pesar de toda esa perfección había algo en el que me sacaba de quicio: tal vez sus andares despreocupados, o los aires de superioridad que emanaba a cada paso que daba.

- Buenos días.- Le susurró Shannon en un tono de voz que pude percibir la emoción que sentía mi amiga porque aquel chico apuesto se hubiese sentando a su lado.
- Buenos días.- Contestó el en un tono de voz excesivamente refinado incluso dentro de tanta perfección.

Pude ver de reojo como mi querida amiga le ponía ojitos y entonces la rabia se apodero de mi y antes de que se me escaparan una sarta de verdades que tenía preparado para ese estúpido, me concentré de nuevamente en mi folio. ¿Cómo podían perder todas la cabeza por un engreído como ese?, ¿es que acaso no tenían cosas mejores en las que pensar?, porque yo desde luego si. Como por ejemplo resolver el misterio del visitante de la noche anterior.

Durante el resto de la clase me sentí la única sensata de aquella clase, ya que fui la única que no suspiré por el <<nuevo>>, me dije en mi interior con retintín. Apenas llevaba unos minutos en mi vida y sentía que no quería que formara parte de ella.

Para mi asombro el resto del día se hizo incluso peor que haber pasado toda la mañana en mi casa dándole vueltas al asunto del visitante. El único tema de conversación, ya fuera entre los pasillos mientras los alumnos buscaban las aulas de sus siguiente asignaturas, o durante el almuerzo, era sobre aquel chico. Incluso mi mejor amiga había pasado por alto mi estado anímico.

- ¿Es que no podéis hablar de otra cosa que no sea “el nuevo”?.- Pregunté bruscamente a mis amigas mientras me levantaba de la mesa en donde estábamos almorzando.
- Michelle, cálmate.- Me contestó Rachel mientras con un gesto me decía que me callara ya que todos los alumnos que estaban en el comedor habían fijado sus miradas en mí.

Tuve intención de contestarle, de reprocharles su embobamiento con el señorito Mathew, pero el echo de notar tantas miradas clavadas en mí me dieron a entender que el espectáculo se había acabo por hoy. Así que soltando un bufido por el enfado, agarré mi maleta y salí de forma precipitada y tensa del comedor. Me dirigí al cuarto de baño a toda prisa evitando que las lágrimas provocadas por la rabia rodaran por mis mejillas. Cuando llegué a el, estaba completamente sola. Me eché agua en la cara en un intento por calmar mi estado de rabia y me miré mi reflejo en el espejo. Vi una Michelle demacrada, desquiciada por el pánico que le provocaban sus pesadillas y rota por la despreocupación que sus amigas sentían por ella, además de una gran ojeras que empezaban a dejar al descubierto sus largas noches sin dormir. <<¿Y a quien le importa??>>, me pregunté en voz alta mientras me observaba.

- A mi.- Me contestó Shannon en un tono de voz que sonaba más bien a disculpa que a consuelo.
- ¿Qué haces aquí?.- Le pregunté mientras la veía a través del espejo.
- Solo me preocupo por ti.-
- Muchas gracias pero no necesito que nadie se preocupe por mi.-
- Michelle, ¿Qué te pasa?, ¿A dónde vas?.- Me dijo angustiadamente mientras me agarraba por el brazo en un intento de frenarme en mi huída.
- A mi casa, dile a los profesores que no me encuentro bien.-

Y sin ni siquiera darle tiempo a contestarme, salí del cuarto de baño haciendo un gesto brusco para que me soltara el brazo. Pude oír como me llamaba pero en aquel momento mi egoísmo iba creciendo por momentos y no estaba dispuesta a volver a sus brazos.

Me encaminé a toda prisa hacia mi casa, solo tenía ganas de llegar y esconder la cabeza bajo mi almohada. Aquel día en Zenith lucía el sol, así que llegué a mi casa empapada en sudor y algo mareada. Cuando apenas me quedaban unos metros para llegar a casa pude ver que había una furgoneta de color blanca parada justo en frente del porche, entonces volví a acelerar el ritmo de mis pasos. Necesité varias intentos y calmarme para poder meter la llave en la cerradura, todo aquello me resultaba extraño. Cuando por fin conseguí entrar pude escuchar unos estruendos chirridos que provenían de la planta de arriba, para ser concretos de mi cuarto. Dejé caer la maleta al principio de las escaleras y salí disparada para mi habitación, pero cuando llegue al marco de la puerta me quede petrificada en el sitio: mi madre había puesto rejas en la cristalera que daba a la pequeña terraza de mi cuarto.

- ¿Te has vuelto loca?.- Le grité histérica a mi madre en medio de todo el estruendo que estaban formando los peones para colocar las rejas.
- Michelle, es solo por tu seguridad.- Me contestó mientras se acercaba hacia mi con su típica sonrisa tranquilizadora, pero aquel día ni eso era capaz de calmar mi enfado y mis nervios.
- Estupendo, estoy encerrada en una jaula por mi seguridad.- Le grité mientras sentía como mis ojos se salían de sus órbitas.- ¡Estupendo!.- le grité aún mas fuerte mientras echaba a correr escaleras abajo.


Me adentré a toda prisa en el bosque sin parar a mirar si alguien me seguía o no. Noté que mis piernas estaban fuera de control y empezaban a dar grandes zancadas. Mi respiración, se acompasó a mis acelerados pasos. Sentí como la cólera se apoderaba de cada rincón de mi cuerpo y pude sentir una sed de venganza. El fuerte viento que azotaba mi rostro, para mi era una simple brisa. Una vez más mis sentidos volvieron agudizar: oía el batir de las alas de los pájaros y los gritos ahogados de las criaturas que vivían allí, incluso oía como rugía la maleza del dolor cuando pasaba por su lado o la fulminaba con mis zancadas. Corría de una forma inhumana y sentí la rabia de una forma inhumana. Entonces de forma involuntaria mis pies se pararon en seco y después de unos segundos, un grito de dolor desgarró todo mi pecho para finalmente hacer temblar todo el bosque con mi sobrecogedor grito. Sentí un fuego desgarrador saliendo por mis labios.

Después de unos segundos, cuando volví a ser yo misma me examiné, me palpé el pelo que estaba totalmente desordenado por la forma en la que había corrido y mi respiración en vez de ser descontrolada y desbocada, era tranquila y profunda. Apoyé mis manos sobre mis piernas que volvían a ser débiles y empezaban a convulsionar por todo el esfuerzo que había echo. Y fue entonces cuando me derrumbé cayendo sobre unas ramas que rasgaron mis pantalones provocándome heridas en las rodillas. Estaba completamente desorientada, ¿Qué me había ocurrido?, ¿Por qué había reaccionado de esa manera?, ¿Qué demonios me pasaba?.

- Frágil e indefensa humana.- La brisa trajo hasta mis oídos una voz cautivadora y atractiva, a la vez que persuasiva.

Alcé la vista y puede verlo sentado en una de las ramas del árbol más cercano. A pesar de haber presenciado mi comportamiento parecía calmado y sereno, incluso sus ojos irradiaban cierta burla hacía mi.

- ¿Qué haces tu aquí?, ¿desde cuando me has estado observando?.- repliqué con voz desafiante. Lo observé deslizarse frágilmente por las ramas para terminar apoyando sus pies suavemente en el suelo sin hacer el mínimo esfuerzo y sin haberse estropeado ni un milímetro de su ropa y su perfecta cabellera.
- Desde que has llegado para perturbar mi calma.- Me contestó Mathew con su mirada penetrante mientras se acercaba lentamente hacia mí. Hice un esfuerzo por levantarme pero tenías las piernas agarrotadas.
- ¡No te me acerques idiota!.- grité irritada mientras cogía una rama que tenía al alcance. Por algún extraño motivo su presencia me incomodaba y me ponía violenta.
- Tranquila, fierecilla, no voy hacerte daño.- Observé su expresión apenada y vi que sus ojos eran amables. Después de unos segundos debatiéndome acepté su mano que me la había tendido para ayudarme a levantarme.
- Gracias.- dije con frialdad


Me atusé el pelo con las manos y finalmente intenté quitarme los matojos de los pantalones dándome suaves golpecitos en las piernas. Me llevó varios minutos deshacerme de todos ellos y cuando alcé la vista Mathew había ya no estaba a mi lado. Lo busqué con la mirada entre los arbustos e incluso miré en las ramas de los árboles más cercanos pero ni rastro de el. ¿Cómo había podido desaparecer tan rápido y sin ni siquiera hacer ruido?. Parpadeé varias veces para asegurarme que no estaba delirando e incluso me pellizqué para ver si estaba soñando o no.

Mathew había desaparecido, como si la tierra se lo hubiese tragado.
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Anne_Cullen
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MensajeTema: Re: Perseguida   Lun Jun 01, 2009 10:25 pm

Guauuuuuuuuuuuuuu

pedazo capi,en serio.Michelle,no estara poseida,le pasan cosas rarisima.

y ahora con las rejas,esto es para volverse loca.No me extraña que tenga mala cara,eso es un infierno.

Y ahora para más suspense el nuevo alumno Mathew,porque sabia que ella se iba a dirijir al bosque,y encima desaparece,como a venido de la nada.

No sera Mathw que se hace pasar por muchacho y es el hombre de la pesadilla,supongo que puede cambiar de aspecto como quiera.

lo que quiere conquistarla,y aberigua que la quiere hacer.

no se son un monton de preguntas que ya se iran viendo,no me agas caso yo me monto mis peliculas yo sola.

Continua en cuanto puedas.


Besos
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MensajeTema: Re: Perseguida   Vie Jun 12, 2009 12:16 am

Anne me encantan tus comentarios y como intentas darle sentido a todo jejejejejeje. Me alegro que te gusten =) . Ahora mismo estoy liadisima con los examenes de la facultad, pero entre hueco y hueco pude escribir el siguiente capi. Espero que disfrutes con el. Un besazo guapa! Embarassed



4º Capítulo - Una velada y un intruso


Era viernes, y la semana había transcurrido sin grandes acontecimientos aunque me sentía aturdida y perdida. Milagrosamente las pesadillas desaparecieron y nadie de mi familia articuló palabra alguna sobre el misterioso visitante. De pronto se convirtió en un tema tabú del cual nadie era capaz de hablar. Fue pasando la semana y cada noche me iba convenciendo a mi misma de que estaba condenada a dormir en aquella cárcel que mi propia madre me había preparado. Entendía su preocupación, pero lo que ella no entendía o no quería ver, es que esa sensación de cautiverio me hacía entristecer más, ahondaba más mis problemas. Cuando me encerraba en mi cuarto sentía como si las paredes se estrecharan hasta el punto de presionarme tanto que mis pulmones tenían que hacer un gran esfuerzo por respirar. Pero a pesar de ello mi habitación era mi único refugio, el único sitio donde podía llorar si quería o reír si se me apetecía. Alguna que otra noche contemplé el bosque desde mi terraza antes de cerrar las rejas a cal y canto. Podía ver como la tenue luz de la luna se colaba entre los pocos resquicios que quedaban fuera del alcance de los altos árboles. Inspiraba todo lo que me permitía la cavidad de mis pulmones, para así poder acostarme con el olor a tierra, a naturaleza, que impregnaba mi nariz. Echaba de menos pasear por mi rincón mágico, por el lugar donde siempre me había encantado hacerlo, pero después de lo ocurrido el día que vi a Mathew, aquel sitio que tanto amaba, se volvió oscuro y tenebroso, me volví vulnerable ante él como una presa ante su depredador.

En el instituto las cosas marchaban algo mejor. Shannon seguía suspirando por Mathew aunque no de la misma forma que lo hizo el primer día, y este no dejaba de regalarle a ellas y a todas una de sus muchas sonrisa torcidas las cuales debo reconocer que eran arrebatadoras. Pero sin embargo cuando se trataba de mi, la expresión de su rostro se volvía extraña, hostil, airada.. como si mi presencia le molestara o le causara nauseas. La rabia que sentía por aquel mezquino niño fue aumentando con el paso de la semana, con cada gesto grosero que tenía conmigo a pesar de que yo si quiera le dirigía la palabra. Shannon pudo notar la tensión que había entre los dos y a veces intentaba calmar las cosas.

- Matt es un buen chico, deberías darle una oportunidad.- Dijo mientras mordía su manzana. Aquel día nos habíamos sentado las dos solas en una mesa para almorzar.
- No le voy a dar una oportunidad a una persona que sin apenas conocerme se porta de esa forma tan mezquina, ¿o es que acaso no as visto como me trata?, ¿Cómo me mira?. Me saca de mis casillas ese estúpido.-
- Hombre debo reconocer que el tampoco te ha dado la oportunidad, pero la verdad no entiendo porque se porta así contigo.-
- Pues pregúntaselo a el, porque yo tampoco tengo ni idea.- Le contesté e forma brusca. Me entristecía el modo en que le contestaba a mi amiga cuando hablábamos de Mathew pero no podía evitarlo.
- Bueno mejor dejamos el tema, ¿por cierto sigue en pie lo de esta tarde?.-
- Claro, necesito ayuda. Es el cumpleaños de Christopher y quiero prepararlo todo para cuando llegue. No hay nada que me haga más feliz que ver sonreír a mi hermanito.-

Esa misma tarde, antes de que llegará Shannon, volví a tener una pesadilla. La misma sensación de pánico, los mismos pasos acompasados al ritmo desbocado de mi corazón, la misma sensación cuando su piel rozó la mía … pero está vez algo había cambiado: no era capaz de visualizar el rostro de la criatura. Por algún extraño motivo su cara estaba borrosa, difuminada, como los recuerdos del pasado que no consigues recordar con exactitud. Y cuando este se posó en mi, en lugar de sentir ese pánico aterrador, sentí tranquilidad. Sabía que aquella criatura quería acabar con los latidos de mi corazón, es más, sabía que lo habían predestinado para que fuera el quien lo hiciera, pero por algún extraño motivo se detuvo. Inclinó lentamente su rostro hacía el mío, para que finalmente sus labios entreabiertos se hicieran un hueco en los míos.

Me desperté sobresaltada como siempre lo hacía, pero esta vez ni mis piernas convulsionaron, ni sentí como mis ojos se desgarraban. Palpé mis mejillas que estaban ardientes como el fuego y sentí como un hilo de sudor empezaba a resbalar por mi espalda. Afortunadamente aquella tarde estaba sola, ya que mis padres habían ido con mi hermano a mirar regalos para su cumpleaños así que ruborizada, me levanté y me dirigí al cuarto de baño. Dejé caer el chorro de agua fría por mi cabello y que enfriara todo mi cuerpo, era una sensación formidable. Me puse una ropa de andar por casa y empecé a organizar el salón que era donde íbamos a celebrarle el cumpleaños. Shannon no tardo mucho en llegar y pronto se puso manos a la obra conmigo. Llenamos toda la habitación de globos y reservamos un estante del salón para poner allí todos los regalos. Hicimos mucho recortables en forma de velas, de muñecos de disney y uno que ponía felicidades en distintos tonos de color. Sin duda nos quedó todo muy colorido y perfecto para la ocasión.

- Chelle, tengo que confesarte una cosa.- Me llamó cariñosamente Shannon mientras nos poníamos cada una nuestros vestidos. Ella había elegido uno estampado en flores por la rodilla, mientras que el mío era completamente blanco y más corto. Asentí con la cabeza esperando su confesión.
- Creo, creo.. que siento algo por Matt.- Dijo mientras agachaba la cabeza y se sentaba sobre mi cama.
- Bueno no tienes porque avergonzarte, eso no es nada malo…- Le contesté, pero en mi fuero interior pensaba que si era malo fijarse en un engreído como Matt.- Todas algún día nos tendremos que enamorar.- Y acto seguido me arrodillé y apoyé mi cabeza sobre sus rodillas.
- ¿Tu nunca has sentido eso por nadie?.- Preguntó muy bajito. Negué con la cabeza.- ¿Nunca?.-
- Nunca.- Le contesté a modo de derrota más que de afirmación.

Aquella pregunta de mi amiga me entristeció por unos segundos, ¿Cómo es que nunca había sentido eso por nadie?, ¿a caso no se supone que una persona debe sentir eso alguna vez?. Tal vez mi corazón se había congelado ante ese tipo de emociones.

- ¿Pero sabes una cosa?, no me hace falta ningún hombre mientras tenga una amiga como tú.- Me animó al darse cuenta de mi estado. Me abrazó calidamente y bajamos al salón.


Mientras preparábamos los últimos retoques observe a mi amiga. Aquella tarde estaba guapísima, el color de su piel era cada vez mas tostado y contrastaba con el color caramelo de sus ojos. Yo sin embargo lucía delgaducha, con ojeras y con la piel totalmente blanquecina. Por un segundo me sentí la niña más afortunada del mundo por tener una amiga como ella y una familia tan adorable como la mía, pero esa fortuna se esfumó al segundo siguiente al acordarme de las dos grandes ausencias que existentes en mi vida: mi padre biológico y el amor de algún chico.



Pronto empezaron a llegar los invitados y mi casa se llenó de niños pequeños gritando y correteando de un lado para otro. Las madres conversaban entre ellas mientras que Shannon y yo les íbamos ofreciendo algunos de los aperitivos o hablábamos con algunas de ellas. Mis padres y mi hermano llegaron a los pocos minutos de llegar el último invitado. Cuando Christopher entró por la puerta y se encontró con aquella sorpresa, pude ver como sus ojitos brillaban de una forma desmesurada. Se olvido de los regalos, de mi, de mis padres… del mundo entero y se puso como loco a jugar con sus amigos. Podía escuchar su risa por encima de todas las de aquella habitación y eso me alegró el alma. Amaba con locura a mi pequeño hermano y su felicidad era mi felicidad.

El resto de la vela transcurrió estupendamente. Mi padre conversaba con los padres mientras bebían sus cervezas y las madres junto con Shannon conmigo, nos acomodamos en los grandes sofás mientras hablábamos de multitud de temas. Yo me había sentado al lado de mi madre, encima del brazo del sofá que daba justo a la ventana. Mi madre me tenía cogida la mano.

- ¿Entonces como siguen tus padres Nikki?. Me enteré de que tu padre enfermó la semana pasada,¿no?.- Le preguntó angustiadamente mi madre a otra madre.
- Bueno, ya sabes como esta el con lo de su enfermedad. Un día esta bien, y al otro parece que lo vamos a perder.- Le contestó ella tristemente.

Escuchaba atentamente las conversaciones y de vez en cuando participaba en ellas, pero en esta el sueño empezó hacer mella en mi y noté como tenía ganas de bostezar. Por educación me giré hacia la ventana mientras me taba la boca con la mano que tenía suelta. La noche ya había caído, y las farolas iluminaban el corto trayecto que había desde mi casa hasta el principio del bosque.


Y entonces lo vi. Una sombra pasó fugazmente por delante de la ventana. Parpadeé varias veces y luego intenté enfocar la vista, pero para cuando lo hice la sombra ya se había marchado, ya no estaba delante de mi. En un instinto involuntario salí corriendo y tardé apenas un suspiro en llegar a la puerta. Cuando estuve delante de ella apoyé lentamente la mano sobre el pomo y pude escuchar el ruido del metal provocado por el temblor de mi mano. Mi reacción había sido algo inhumano, en vez de miedo, sentí ansias por descubrir quien era el intruso e incluso pude notar como brotaba dentro de mi el deseo de exterminarlo con mis propias manos. Pero cuando estaba apenas a unos pasos de descubrir quien era, tuve la reacción más humana que una persona puede tener en ese momento: sentir el miedo.
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Anne_Cullen
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MensajeTema: Re: Perseguida   Vie Jun 12, 2009 1:18 pm

Jo cada dia te queda mejor,espero que tengas suerte en los examenes,y que termines pronto.

Ya me hubiera gustado ami que me hicieran alguna vez una fiesta así,tiene que ser una pasada.

-Qué no se preocupe algun dia le llegara el amor cuando menos se lo espere,hay tiempo para todo,aunque con su edad todas hemos tenido prisa.

¡Quien era el de la sombra!

no seria el de sus pesadillas que cada vez se acerca más a ella,o seria Matt,que la estaba espiando.

Como al final acaben juntos la que lo pasara mal sera Shannon,pues no se esperara que una amiga le traicione.

Estoy deseando que siguas,pero sin agibiarte.

Y lo dicho. MUCHA SUERTE

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MensajeTema: Re: Perseguida   Sáb Jun 13, 2009 8:02 pm

Me encantan tus comentarios Anne, te lo digo y te lo repitiré asta la saciedad jejejeje. Aqui dejo el siguiente. Muchos besos guapisisima! Embarassed



Capítulo 5º - El dueño de mis pensamientos


-¡Tu!.- Dije de forma desafiante mientras notaba como mi piel se erizaba debido a la rabia.
- Yo.- Contestó bruscamente.


Estaba bajo la penumbra de la noche pero no me hacia falta verle el rostro para saber a quien correspondía esa silueta. Dio un paso hacia delante sin dejar de apartar sus ojos llenos de irá de los míos.

- Siempre apareces en los sitios y momentos menos indicados, sin que nadie te llame y apareciendo de la nada.- Le grité de forma precipitada mientras me acercaba a el, pero cuando lo tuve cara a cara la expresión de sus ojos tornaron volviéndose amables y vulnerables.
- ¿Tanto te incomoda mi presencia?.- Me susurró Matthew de una forma que era casi ininteligible.
- Más de lo que puedas llegar a imaginarte. Te portas como un necio y un engreído conmigo y las pocas veces que me hablas o apareces en mi vida es para romper mi calma.- Me sentía violenta, bastante.
- No era mi intención molestarte. Pero si tanto lo hago, no se porque te molestas en salir a recibirme, ni porque aceptaste mi ayuda cuando te la ofrecí el día del bosque.-
- No he salido a recibirte, simplemente he salido a ver quien era el fisgón que husmeaba por la ventana. Y tu ayuda no la habría aceptado si no hubiera sido por esa expresión de cordero degollado que pones, como ahora.-


Matthew no me contestó, sino que simplemente se limitó agachar la cabeza. Por unos segundos me paré a pensar si tal vez era demasiado brusca con el, si en realidad no era tan malo como pensaba. Pero su comportamiento me traía loca. A veces me fulminaba con la mirada, y otras veces era como si me pidiera auxilio a través de esas dos esmeraldas.

- ¿Por qué te comportas de ese modo?. ¿Por qué me tratas con desprecio y luego vienes a mí?.- le pregunté mientras sentía que me iba a volver loca. Sin duda Matthew me volvía loca.
- Ilógico ,¿verdad?- Ahora alzó la cabeza y pude ver que su expresión era de burla. ¿Ilógico?, ¿se puede saber que juego se traía Matt entre manos?.- Eres tu la persona infranqueable, la que usa un escudo para defenderse de todo aquel que intenta hacerse un hueco en tu vida y me preguntas porque me comporto así. Realmente ilógico... – Articuló pausadamente.

Ahora fijó sus enormes ojos verdes en los míos. La comisura de sus labios se estiraron hacia abajo dejando entrever una triste expresión. Entonces un calambre recorrió mi cuerpo, se veía tan vulnerable y miserable bajo la luz de la luna. Su mirada estaba cargada de ternura y podía apreciar en ellos la necesidad de una tregua.

- Bueno esta bien. Perdóname. Reconozco que no he sido cortés contigo, ¿empezamos desde cero?.- Le pregunté con el tono de voz más dulce que pude.
- Claro. Mathew Brandon.- Susurró mientras me tendía la mano. Esbozó una amplia sonrisa y todos sus dientes relucieron como perlas.
- Michelle, Michelle Burdock.- Contesté con la voz temblorosa.


Agaché la mirada observándome la mano y lentamente la fui acercándola a la suya. El compacto de su piel con la piel fue como un calmante para mi estado de ánimo. Noté como si a través de su mano me hubiese traspasado mil mariposas. Revoloteaban de un lado para otro, por mis manos, mis piernas, por mi estómago … Nunca me hubiese imaginado que tener su piel sobre la mía podría haber sido algo tan … mágico.

Automáticamente esbocé una de las sonrisas que tanto me caracterizaban y había heredado de mi madre. Pude ver como la suya se ensancho más aún y como un brillo arrebatador brotaba en sus ojos. Como siempre que la usaba, la presa de mi sonrisa había caído rendido a mis pies.

- Chelle, ¿Dónde te has metido?.- Escuché la voz de Shannon a pocos pasos de mi.- Hay mira, pero si es Matt. ¿Qué haces aquí?.-


La llegada inesperada de Shannon rompió nuestro momento de tregua y retiré apresuradamente mi mano que seguía presa sobre la suya. Sentí como toda la sangre se agolpaba en mis mejillas.

- Estaba dando un paseo y escuché jaleo en la casa de Chelle.- Dijo pronunciando de forma burlona el diminutivo por el que me llamaba mi amiga.- Me asomé por la ventana y como Michelle es tan observadora, me vio y salió a preguntarme que hacía aquí.-
- Y por lo que veo la cosa va mejor entre vosotros ¿no?.- Preguntó felizmente mi amiga.- Creía que nunca os llevaríais bien.- Nos dijo mientras pasaba su brazo por encima de mis hombros y me estrechaba contra ella cariñosamente.

Yo no había retirado aún los ojos de Matt, había algo en el que me tenía cautivada. Tal vez el brillo de su despeinado pero elegante cabello negro, o sus ojos verdes esmeralda, o las perfectas facciones de su rostro. Aquella noche había algo en el que me traía de una forma irracional. Todo el odio que podía haber sentido , aquella noche se convirtió en ternura y admiración. Pero entonces me giré hacia Shannon y pude ver la sonrisa enamorada de mi amiga. Así que decidí que era el momento de desaparecer del mapa.

- Bueno yo me voy para dentro, mi madre debe estar preguntándose donde me metí.- solté una leve sonrisita.
- Si estaba buscándote, es tarde y la gente empieza a marcharse.
- Buenas noches Matt.-
- Buenas noches y encantado.- Dijo mientras me guiñaba el ojo.

Me costó bastante quitar la mirada de el. Mi cabeza me decía a gritos << Vamos Michelle, muévete>>, pero mis piernas permanecían inmóviles, como si fueran una extensión del cemento de la acera. Finalmente fui capaz de moverme y me dirigí con paso lento hacia mi casa. Podía oír el leve ruido de sus voces mientras me alejaba y el sonido que la suela de mis zapatos provocaban con el roce de la acera. Mientras más me alejaba de ellos una sensación de vacío me empezó a invadir. Me sentía como una noche sin su luna, como un firmamento sin estrellas …

Cuando al fin alcance la puerta y la cerré tras de mi dejé caer la cabeza contra la puerta, soltando un suspiro.

- ¿Michelle?.- Mi madre salió del salón, anudándose el laso de su precioso vestido. Me sonrió somnolienta.- ¿Qué habías salido a dar un paseo, corazón?.-
- Si.- Contesté con un suspiro. No quería que mi madre se percatará de mi nerviosismo y menos todavía descubriera cual era la causa de este.

Derek salió a continuación y la abrazo por detrás.

- Julie las familias empiezan a marcharse y ya es tarde.-
- Si, nosotros deberíamos ir desalojando la casa e irnos a dormir, a sido un día muy largo.- Dijo mi madre mientras besaba la mejilla de su amado.
- Perdonarme pero estoy muy cansada, yo me voy directamente a la cama. Despídeme de todos, ¿vale?.-

Ambos asintieron con la cabeza. Mi madre besó mi frente mientras yo le susurraba un “te quiero”.


Llegué a mi cuarto quitándome la ropa desde que puse el primer pie en la planta de arriba y sabía que nadie me veía. Entré en ropa interior en mi cuarto, busqué entre mi armario mi camisón preferido de seda y me dirigí hacia la terraza dispuesta a cerrar las rejas. Pero entonces la curiosidad de saber si Matt y Shannon seguían hablando brotó dentro de mi. Me asomé por la esquina de la terraza desde la cual podía ver parte de la entrada de mi casa e inclinándome un poco, observé que el sitio donde hacía pocos minutos estaban ellos hablando, estaba vacío. Suspiré aliviada, ¿Por qué me comportaba así?, ¿Qué me estaba pasando?. Antes de que un montón de preguntas y dudas se amontonaran en mi cabeza cerré las rejas y me dirigí hacia mi cama. El viento cambió de dirección y trajo consigo una ráfaga de frío procedente del bosque. Normalmente dejaba las cristaleras abiertas pero aquella noche presentí que iba a ser fría, así que las cerré.


Cuando alcance de nuevo mi cama, me metí bajo las sábanas y me aferré a la almohada. Volví a sentir cosquillas en el estómago como auroras de aires y fuego. Cerré fuertemente los ojos en un intentando por borrar su imagen de mi cabeza, pero ya era imposible. Matt se convertido en el dueño de mis pensamientos . . .
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MensajeTema: Re: Perseguida   Dom Jun 14, 2009 2:01 pm

Genial,ahora tengo que volver a escribir se me a borrado todo lo que habia escrito.

y lo peor es que se me ha ido la pinza y no me acuerdo,aqui la unica perjudicada sera Shannon,pues Matt no la quiere,

espero que no pierdan su amistad por esto.

la verdad que dejo el comentario me estan comiendo por aqui la oreja y no puedo pensar,algunas veces que artura de vida,nada más que hay problemas.

Lo siento Mandy otro dia lo intentare haber si me sale mejor.

Besos
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MensajeTema: Re: Perseguida   Dom Jun 14, 2009 2:06 pm

Solo con el echo de que pases por aquí y lo leas me alegras Anne. Entiendo que todos tenemos problemas y q ay dias que apetece comentar mas o menos. Espero que se solucionen los tuyos porque eres un solete de persona! Very Happy


Una vez más, GRACIAS! Embarassed
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MensajeTema: Re: Perseguida   Mar Jun 16, 2009 11:06 pm

Hola.

Espero que actualizes en cuanto tengas un rato,y ya esta todo solucionado,esque algunas veces los hijos dan un poco de dolor de cabeza.

besos TK
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MensajeTema: Re: Perseguida   Jue Jun 18, 2009 10:52 pm

Anne gracias por tus comentarios y perdona tambien por la tardanza jejeje Estoy de examenes esta arriba. Me alegro de que se hayan solucionado esos problemas porq se q a veces los hijos podemos amargarle el día a nuestros padres .. jejeje. Aquí dejo el siguiente capítulo. Espero que te gustee! y que sepas que espero ansiosa tu comentario pq siempre es muy constructivo jejeje. Besooss!



6º Capítulo - Graduación.


Las semanas fueron pasando y el examen de acceso a la universidad estaba cada vez más cercano, al igual que la fiesta de graduación. Todos estábamos ilusionadísimos con la ocasión y los nervios se respiraban en cada rincón del instituto. Pero sin embargo el sentimiento de que se acabará todo contrastaba con el sentimiento de deseo de que durará una eternidad. . Tenía ilusión por el nuevo mundo que se abriría ante mi dentro de unos meses, pero a la vez me aterraba la idea de dejar atrás entre aquellos pasillos y pupitres, 6 largos años de mi vida. El echo de dejar atrás a mis amigas me aterraba, pero más me aterraba el echo de no ver más a Matt. Después de nuestra primera conversación amable que tuvimos, la cosa había mejorado muchísimo entre los dos. No es que mantuviéramos conversaciones muy extendidas ni nada por el estilo, pero de vez en cuando nos mandábamos miradas y sonrisas cómplices. Al primero intenté reprimir mis sentimientos hacia el, pero con el tiempo comprendí que era una estupidez engañarme a mi misma, y que del odio al amor solo hay un paso.

- Ven, ponte el vestido que todavía nos quedan muchas cosas por hacer.- Me ordenó mi madre la tarde de mi graduación.

Llevaba una cinta métrica colgada al cuello y unos alfileres prendidos en los puños de la camisa, según ella, dice que los necesitaría para terminar de darme el toque final.

El vestido era de un color azul intenso, del mismo color que se tiñe el cielo cuando aparecen los primeros rayos de sol. Para esa época mi piel era un poco más tostada, y el contraste de mi piel, con el vestido y el color de mis ojos, me daban un aire juvenil y encantador. Cuando mi madre me fue subiendo la cremallera noté que me lo había ceñido bastante, pero cuando finalmente abrochó el corchete, comprobé que todavía podía respirar. El vestido era todo de gasas y caía en volantitos por debajo del pecho. El escote, que era en forma de V, dejaba al descubierto mis esbeltos pechos, que según mi madre siempre los escondía debajo de mis camisetas anchas. Sin duda ella más que nadie había disfrutado con mi “transformación” para la ocasión.

- Guau.- susurró mi madre mientras alisaba la tela con las manos, disfrutando del tacto que tenía.- Y eso que todavía no estas terminada.
- Quiero verme.- Le contesté alegremente.
- No espera. Lo mejor es ver el efecto completo. Confía en mi.- Sonrió satisfecha.

Me senté al borde de la cama y dejé que me empezara a peinarme. Tenía la terraza abierta, y el aire fresco entraba llenando mis pulmones de aire limpio.

- Nena, ¿Cómo te encuentras?.- dijo.- Me refiero en cuanto a eso de dejar atrás el instituto y tus amigas.
- Sinceramente bien. Me da pena y melancolía dejar atrás todos mis años de instituto, pero a las niñas las seguiré viendo, sobretodo a Shannon. Lo que me da pánico es irme a vivir a Seattle y dejaros a vosotros aquí..-
- Cariño hemos hablado muchas veces del asunto, y sabes que si quieres podemos mudarnos todos a Seattle contigo.- Dijo mientras apretaba suavemente mis hombros en un gesto cariñoso y protector.
- No mama. Vosotros tenéis vuestra vida aquí, y además es bueno que empiece a vivir nuevas experiencias. Además Shannon compartirá piso conmigo, así que todo irá bien.- Dije intentando convencerme más a mi que a ella.

Pude notar como mi madre asintió lentamente con la cabeza intentando auto convencerse de que todo iría bien. Los diestros dedos de mi madre se fueron deslizando por mi cabello y sentí como empezaba a deshacerse de algunos rulos. Primero los que estaba en la sien, para luego terminar con los de la parte de arriba. El contacto de mi piel con la suave textura de mi pelo, que fueron cayendo en forma de tirabuzones sobre mis hombros, era de los más reconfortante. Desde pequeña, había tenido el pelo extremadamente liso, pero con el paso del tiempo, y por cortármelo a capas este se había ido ondulando, aunque nunca creí que nadie fuera capaz de hacerme aquellos tirabuzones que mi madre consiguió. Me maquilló un poco el rostro, dándome rimel en las pestañas, un todo verde clarito de sombra, y un rosa carmín en los labios. Me ajuste los altos tacones cogidos al tobillo que mi madre me había regalado y me levanté de la cama para dirigirme al espejo que tenía en mi habitación.

Al principio me costó creer que quien se reflejaba en el espejo fuera yo. El maquillaje que mi madre me había puesto hacía que mi piel pareciera tan suave y perfecta como la seda. Diminutos y medianos tirabuzones se agolpan en mi cabello dándome un aspecto de una muchacha de 20 años.

- Mama, eres increíble.- Las lágrimas se me agolparon en los ojos, al igual que pude notar que le ocurría lo mismo a ella.
- No hace faltar ser increíble para resaltar tu belleza, solo dedicarle un tiempo.-

Mi madre no paraba de decirme que era guapísima. Yo sin embargo pensaba que por lo menos era del montón, pero sin embargo, aquel día había pasado de ser una chica del montón, a una joven y guapa muchacha de 18 años.

- Chicas lo siento, pero tenemos que irnos o llegaremos tarde.- Derek apareció todo trajeado con mi hermano de la mano. Christopher llevaba una camisa azul de rayas a juego con un pantalón azul marino, y una gran pajarita, ocupaba casi todo su cuello. Al verlo tan pequeño y elegante, no pude evitar correr a sus brazos y besarlo.
- Estás deslumbrante Chelle.- Derek puso una mano sobre mi hombro. La sentí fría, como si yo desprendiera calor. Espero que el chico que sea tu novio en un futuro sea consciente de lo afortunado que es.-

Aquellas palabras me hicieron ruborizarme y sentir más calor y nerviosismo del que ya sentía, ¿algún día podría Matt llegar a sentirse afortunado?. Ni si quiera el día de mi graduación las preguntas tontas dejaban de rondar mi cabeza.

La noche estaba empezando a caer cuando salimos de casa. Apenas tardamos unos minutos en llegar andando al instituto. En América, como ya sabréis las graduaciones se suelen celebrar por todo lo alto, y todo el mundo lucía sus mejores galas esa noche, desde los graduados, pasando por los padres, hermanos, amigos, abuelos … Sin duda era la ocasión que más de uno/a aprovechaba para conquistar a alguien. Cuando nos fuimos acercando pude oír el rumor de la gente, las risas y los suaves compases de la música que había puesto de fondo. Los nervios fueron haciéndose más presente y por un momento sentí como me temblaban las piernas.

El patio principal estaba adornado con flores coloridas de todo tipo y lo habían iluminado con pequeñas enredaderas de lucecitas que le daban un toque sutil y elegante al acto. Cuando entré en el patio, pude sentir la mirada de muchos alumnos clavabas en mi. Algunos cuchicheaban entre sí, y otros simplemente se apoyaban contra la pared, esperando a que todo empezara.

- ¡Dios esta increíble!.- Me gritó efusivamente Shannon mientras me abrazaba. Había llegado por detrás mía y no la había visto.
- Déjame decirte que tu también.- Le susurré mientras nos abrazábamos.
- Faltaría más. Hoy pienso utilizar todas mis armas para conquistar a Matt.- Dio un giro sobre ella misma para dejarme ver lo increíblemente hermosa que iba.

Aquellas palabras me hicieron sentirme como la peor amiga de todas, como un auténtica traicionera. Ella no había dejado de confesarme su amor por Matt desde el primer día que lo vio, y yo estaba traicionándola ya que sentía lo mismo que ella.

El señor Smith, nuestro profesor de matemáticas, que hacía de presentador, no tardo mucho en pedirnos que todos los alumnos nos reuniéramos debajo del escenario que habían montando en el centro del patio. Conforme me fui acercando, fui buscando con la mirada el rostro de Matt, pero no había ningún rastro de el. La voz de Shannon hablándome era como un susurro ya que toda mi atención estaba centrada en encontrarlo a el. Acababa de dar el último paso cuando Matt que estaba inmóvil al lado de las escaleras, se volvió hacia mi como si hubiera sentido mi presencia. Al mirarlo a los ojos y ver el modo en que había clavado su mirada en mí, me hicieron sentir que tal vez era especial para el.

- Chicas, estáis deslumbrantes.- Dijo acercándose a las dos.
- Tú también.- Contestó Shannon ya que yo no era capaz de articular palabra alguna.

Matt llevaba un esmoquin clásico que resaltaba su colosal cuerpo. Aquella noche la expresión y el brillo de sus ojos era diferente al resto de los días.



El acto transcurrió de los más acogedor y entrañable y se alargó en un dilatado y feliz acto. Hubo risas, y “meteduras de pata” de todos los colores. Desde niñas que se tropezaron con los tacones al subir los escalones, hasta algunos chicos que se bajaron del escenario sin hacerse antes la típica fotografía con el director y el jefe de estudios. Las lágrimas también se dejaron ver a lo largo del acto, tanto por parte de los acompañantes, como por parte de los graduados. De lejos, pude observar como mi madre se secaba las lágrimas y como ella, Christopher y Derek aplaudían eufóricamente cuando me tocó subir. Aquella noche me sentía pletórica y feliz, muy feliz.

- Para mi todos los días estas deslumbrante.- Me susurro Matt tan cerca que pude sentir su aliento sobre mi piel. Me sobresalté y por desgracia, la aceituna que estaba apunto de morder, cayó en mi escote.
- Si quieres te puedo ayudar.- Bromeó mientras se reía.
- No seas descortés.- Le corté de una forma seca pero después no pude evitar reírme.
- No pensé nunca que te pudiera poner nerviosa.-
- Y no lo has hecho.-
- ¿Estás segura?.- Dijo acusándome con su angelical voz.
- Y tanto.- Contesté mientras me ponía recta en un gesto por hacerme la dura.

Matt estalló en carcajadas y mi postura se relajo de nuevo con el sonido de su sonrisa. Yo le regalé otra y pude ver como se quedó perdido en ella.

- Eres totalmente impredecible.- Me susurró mientras clavaba su mirada en la parte inferior de mi labio. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, y sentí como el corazón me latía de una forma desbocada. Por unos segundos perdí el norte y sentí como mis labios pedían a gritos los suyos, pero me frené recordándome que estábamos en una multitud, y lo más preocupante de todo era que Shannon estaba entre ella.

- Y bueno, ¿tu familia no ha venido?.- Pregunté alegremente intentando desviar el tema recorría con la mirada los rostros cercanos a nosotros en busca alguien que compartiera rasgos con Matt.
- Digamos que mi familia, no es lo más parecido a una familia.- Ahora su expresión se tornó triste, y sus ojos cargados de tristeza, se clavaron en el suelo mientras jugaba con una pequeña piedra cercana a su pie. Un sentimiento de culpabilidad me invadió, ¿su familia estaba rota?.
- Lo siento no quería molestarte.-
- ¿Vamos a dar un paseo?.- Propuso cortándome y recuperando su dulce sonrisa.
- Si, pero no por mucho rato, ¿vale?.- Contesté amablemente.


Al tiempo que nos abríamos paso entre los demás alumnos, sentí el calor de mis mejillas ruborizadas y la felicidad se fue ahondando más aun dentro de mi, ¿Qué más podía pedir en ese momento?.

Salimos del colegio dirección a los prados que habían cercanos a este. El silencio se instauró entre los dos, aunque no fue incómodo. A veces encuentras gente con la que puedes estar callada sin tener la sensación de que necesitas rellenar el silencio con palabras absurdas. Solo me había sentido así de a gusto con Shannon, y siempre había pensando que se necesitaban años para llegar a compartir esa complicidad. Sin embargo, ya me ocurría con Matt.

Era una noche perfecta, despejada y se podía ver las estrellas en el cielo nocturno. A nuestras espaldas habíamos dejado la música y el eco de los murmullos de la gente que fueron desvaneciéndose lentamente con la distancia. Ahora ambos estábamos delante del gran bosque.

- Chelle.- Escuchar eso de sus labios me izo dar un respingo.- ¿harías una cosa por mi?.-
- Claro.- Contesté medio tartamudeando.
- Quiero enseñarte una cosa, pero necesito que me prometas que no me vas a preguntar nada, ni vas a decir nada de esto a nadie.- dijo cortantemente. Posiblemente notara mi estado de confusión ya que me miró ladeando una sonrisa.- Yo confío en ti, ¿confías tu en mi?.-

Aún no consigo entender como fui capaz de confiar en el, porque a pesar de lo que sentía, siempre había sido muy desconfiada, y Matt hacía apenas varias semanas que había empezado a introducirse en mi vida.

Coloqué una mano en su brazo. Matt me besó en la frente y acto seguido me tendió la mano. El corazón empezó a latirme con fuerza.

- Vamos. Nos quedan muchas cosas por ver.-
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Anne_Cullen
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MensajeTema: Re: Perseguida   Jue Jun 18, 2009 11:58 pm

Para no tener tiempo te a quedado genial,tiene que ser una pasada ir a un baile así.

Chistopher,para ser tan pequeño habeces tiene la cabeza muy amueblada,que cosas más bonitas le dice a su hermana

no se como querras enfocar la historia del hermano,pero tengo un palpito d que algo malo va a pasarle,porque tanta

felicidad y amor suele ser raro.

Al final se a ido con Matt al bosque,que le ira a enseñar,no sera un vampiro o un ser raro,cuantas peliculas me ago yo

sola.

espero que termines pronto y sobre todo que ayas aprobado,pues el verano es muy duro para estar con los libros

por eso hay que sacrificarse en invierno y disfrutar del verano que para eso esta.

continua en cuanto tu tiempo te lo permitas.

besos
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MensajeTema: Re: Perseguida   Vie Jun 26, 2009 3:11 pm

7º Capítulo



Fue coger su mano y en una milésima de segundo Matt me tenía entre sus brazos. Me había cogido de una forma tan rápida que ni si quiera había notado el cambio. Lo miré confusa, ¿Cómo me había podido coger con esa facilidad y en tan poco tiempo?. El simplemente se limitó a sonreír y dejar ver que disfrutaba con mi confusión. Lo miré fijamente a los ojos mientras empezaba a dar los primeros pasos adentrándose en el sombrío bosque, pero cuando miré de nuevo al frente, pude ver que daba grandes zancadas y que su paso era más acelerado de lo normal. Sentí como me empezaba a marear así que fije mi mirada en la suya. El me respondió clavando la suya en la mía, cosa que me sorprendió más aún ya que en ningún momento miró al suelo. Era como si sus pies supieran donde tenían que pisar. Íbamos salteando los árboles caídos o pedruscos y en ningún momento perdió el pie. Acordarme en ese momento del echo de que yo había perdido varias veces el pie bajando las escaleras de mi casa me hizo sentir bastante torpe y estúpida. Pero al lado de Matt, todo parecía absurdo y ridículo. Apenas pasaron unos minutos y habíamos atravesado el bosque. Entonces llegamos al gran bloque de piedras bordeado por húmedos helechos y decorado con mosaicos de musgo. Pensé que nuestro paseo había concluido y que por fin tocaría el suelo, pero no fue así.

- Sujétate a mi con fuerza.- Me ordenó dulcemente mientras me soltaba en el suelo y con un gesto me pedía que me subiera a su espalda. Sentí un gran vértigo de ver la altura de aquellas rocas y más aun de pensar que se le podría pasar por la cabeza subir hasta la cima de ellas. Me subí temblorosa a su espalda mientras escuchaba unas risitas ahogadas por su parte.
- ¿Estás disfrutando verdad?.- Pregunté con recelo.
- Bastante.- Se giró hacia mi y pude ver como sus labios se curvaron en una sonrisa traviesa que casi detuvo mi corazón. Intenté devolverle la sonrisa, pero no fue convincente.

Cuando me aferré a su espalda pude notar su perfecta musculatura que quedaba oculta debajo de la ropa. El toque de mi piel sobre la suya hacía palpitar mi corazón invariablemente. Lo rodeé con los brazos y las piernas con una fuerza sobrehumana provocada por el pánico. Y entonces, empezó a escalar por las rocas.

Su respiración no se alteró en ningún momento y jamás dio muestra de esforzarse. Conforme íbamos ascendiendo, me iba aferrando más a el. Aunque no mirase, podía sentir la gran distancia que había entre el suelo y mi cuerpo, y sabía perfectamente que una caída desde esa altura sería algo mortífero. Pero a pesar de ello me sentía protegida entre sus brazos. El frío aire del bosque me azotaba el rostro. Los firmes y ágiles brazos de Matt se aferraban a las rocas como si fuera una extensión más de este. Y en un abrir y cerrar de ojos, llegamos a la cima.

Se quedó inmóvil. Lo más normal hubiese sido que me hubiera bajado de su espalda, pero mis músculos estaban totalmente agarrotados. Me mantuve aferrada a él mientras la cabeza no dejaba de darme vueltas.

- ¿Estas bien?.- Dijo con un hilo de voz. La ternura impregnaba su voz.
- Creo que podré reponerme, dame unos segundos.-


Me deslicé lentamente por su espalda mientras notaba todo el cuerpo pesado. En un gesto inseguro fui girándome para admirar el bosque que habíamos dejado bajo nuestros pies. Estaba apenas a unos pasos de precipicio, pero la hermosura del paisaje, absorbió todos mis miedos.

Los árboles parecían diminutas manchas desde aquella altura y el dorado de sus hojas brillaban por la luz de la luna. El bosque se veía sombrío y triste, de un color grisáceo y allí arriba el viento rumoreaba frío. Me aferré con mis propios brazos mi cuerpo en intento por proporcionarme algo de calor mientras miraba hipnotizada aquella hermosa imagen. El un gesto de lo más absurdo, alcé la mano intentando alcanzar las estrellas. Centelleaban de una forma hermosa junto a la inmortal luna y esta, que era llena, bañaba todos los resquicios de aquel bosque con su tenue luz blanquecina.

- ¿Hermoso verdad?.- Su voz sonó como un susurro detrás de mis oídos.

No era capaz de articular palabra alguna. Me giré hacia el. Su perfecto rostro sereno estaba apenas a unos centímetros del mío y entonces comprendí, que esa belleza sobre humana y mágica de Matt, no podía formar parte de mi mundo, sino que formaban parte de toda aquella majestuosidad: La belleza sobre acogedora de aquel rincón eran semejante a la de el.

- Casi tanto como tú.- Me aventuré. Cuando fui consciente de lo que acaba de decir, me mordí la lengua.

Matt me respondió con una sonrisa tranquila y dulce. Con unos elegantes movimientos se sacudió el polvo de su traje, el único percance que había sufrido al escalar. Se encaminó hacia una gran roca y se sentó en ella, haciéndome un gesto para que lo acompañara. Permanecimos uno al lado del otro, en silencio, con la mirada ausente y perdida. Yo en el horizonte, y el en sus pensamientos.

- Estas muy callada.- Rompió el silencio.
- Te hice la promesa de no preguntar nada, y la voy a cumplir.-
- ¿Sientes curiosidad?.-
- Más bien confusión.- reí entre dientes.
- ¿Qué te crea confusión?.-
- Todo esto. Tú, tu forma de actuar, este lugar.- Hice una pausa.-¿Por qué yo?.- Me giré hacia el.
- ¿Por qué tu?.- Repitió la pregunta en un susurro. Su expresión se volvió tensa y rígida a la vez que contrastaba con sus tristes ojos verdes.- Eso mismo me pregunto yo desde el día que te vi.-

Aquella contestación me dejo helada, pero más aún su expresión. Lo decía con dolor, como si fuera el mayor peso que llevase sobre sus hombros.

- No se de que estamos hablando exactamente, y si vamos por el mismo sentido pero, ¿Qué hay de malo en que sea yo?.-

Hice un amago por tocar su rostro, pero antes de que si quiera alzara la mano, se incorporó de forma inesperada, alejándose hasta perderse de vista y volver a reaparecer detrás de mi.

- Hay tantas cosas que no sabes.- Estaba otra vez en frente de mí, a medio metro, inmóvil como una estatua. Su mirada era penetrante y desafiante.
- Pues enséñamelas tú.- Dije suavemente mientras me levantaba y me detenía a unos pocos centímetros de el.
- Nosotros somos como la luna: tenemos un lado oscuro que no enseñamos a nadie.- Su voz era fría.

Quise contestarle, preguntarle porque decía eso, pero todo ocurrió muy deprisa. Una fuerte brisa trajo consigo un aire helado que congeló cada rincón de mi cuerpo. De repente sentí la presencia de otra persona, alguien más que nosotros dos. Pero sentía que esa presencia no era buena ni para Matt, ni muchísimo menos para mi. Me estremecí mientras pude escuchar un grito ahogado procedente detrás mía. Me giré asustada y comprobé que ese grito era procedente de Matt. Había retrocedido varios pasos y se encontraba agazapado, apoyando las manos en el suelo mientras miraba de un sitio para otro intentando encontrar algo. Su expresión era tensa y rígida. Pude escuchar el castañeo de mis dientes.

- Llévame a mi casa.- Le ordené mientras retrocedía presa del pánico. Esperé su contestación, pero este ni tan siquiera se movió. Sin embargo podía escuchar su fuerte respiración y ver como toda su piel se erizaba.- ¡Ahora!.- le supliqué.

Pero el seguía sin moverse y ahora fijaba su mirada en mi. Sus ojos se había vuelto verdes oscuro y expresaban malicia. Entonces en un acto de pánico, eche a correr dirección al acantilado, pero apenas había dado un paso cuando algo me golpeó con fuerza. Matt se había abalanzado sobre mi y la colisión de su rígido cuerpo contra el mío me dejó por unos segundos sin respiración. Una descarga eléctrica recorrió toda mi espalda difuminándose por el resto de mi cuerpo, y un dolor sobre humano, me rompió por dentro. Matt había saltado como un depredador sobre su presa, llevándome por delante, y en apenas unos segundos, habíamos descendido todo aquel bloque de piedras. Cuando sus pies chocaron contra el suelo, pude escuchar un gemido ahogado procedente de su pecho, mientras todo el bosque temblaba ante su presencia. Sentí como me desplomaba en sus brazos y empezaba a perder el conocimiento. Cruzó como un espectro, la oscura y densa masa de maleza del bosque, quebrando todo aquello que se encontraba a su paso. Los restos de las ramas de los árboles que iba rompiendo a su paso, caían sobre mi en forma de astillas. Entrelacé fuertemente mis manos suplicando una y mil veces que todo aquello fuese una mala pesadilla. Pero mi noche perfecta, había pasado a ser una de mis pesadillas más reales.

Estaba presa del pánico. Tenía todo el cuerpo agarrotado y me dolía cada parte de el. Sentía el viento como mil cuchillas clavándose en mi debido a la velocidad que íbamos. Abrí como pude los ojos y vi que estábamos justo enfrente de mi casa. Matt profirió un grito de dolor mientras sentía como todo su pecho temblaba. En apenas una milésima de segundo escaló por la pared llegando a la terraza de mi habitación. Le profirió una patada a la cristalera, y con un estruendo chirrido que me retumbo en la cabeza, estábamos dentro de mi cuarto. Todavía me tenía entre sus brazos cuando noté como todo su cuerpo se relajó y la tensión desapareció de su rostro. Me dejó caer lentamente sobre la cama, con el máximo cuidado. Yo no podía dar crédito a todo lo que acaba de pasar.

- Lo siento.- Empezó a sollozar sin lágrimas, roto del dolor.

Sentí un punto de dolor taladrarme la espalda. Grité mientras intentaba aspirar aire pero mi respiración era muy irregular.


Estaba tumbada en la cama y Matt estaba sentado al lado mía, con uno de sus brazos puesto sobre el mío y mirándome con sus ojos verdes, muertos y turbios. Alzó la mano que tenía libre he hizo el intento de rozar mi mejilla, pero presa del horror que acaba de vivir, me escabullí de su brazo y salí corriendo hacia una de las esquinas de mi habitación, la más alejada de el.

- ¡Vete, vete!.- Sollocé.- Por favor vete, déjame en paz.- Dije en un hilo de voz ininteligible.


Las lágrimas empezaron a salir a borbotones mientras sentía que iba perdiendo el conocimiento …
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MensajeTema: Re: Perseguida   Vie Jun 26, 2009 6:27 pm

-Me encanta como describes la historia,te a quedado genial.

yo tambien estaria paranoica,despues del paseo que le ha dado Matt,tendria que pedir un sitio en el manicomio.

no creo que Matt pensara que eso la aria la mujer más feliz del mundo,pero ella queria conocerlo y a conocido una parte de el,con el tiempo lo asimilara.

Yo por la que sufro es por su amiga.

Continua en cuanto puedas.

besos
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MensajeTema: Re: Perseguida   Mar Jun 30, 2009 1:19 am

Sucede algo con tu historia. Y creo que lo sabes. Tengo una hermosa lista de libros por leer y cuando termino de leer les pongo una puntuación de una a cinco estrellas. El único libro que se ha ganado cinco estrellas es el de Mary Shelley. Tu historia ha sacado una de las puntuaciones mas altas de mi lista de libros. Tiene cuatro estrellas con cincuenta. Te felicito esta muy bien la historia, por ahora. De las tres historias que me he leido de este foro la tuya es la mas original y apremiante de todas. Te felicito por tu invención y por animarte ha escribir. Lo haces muy biente . No lo dejes. Tepongo cuatro cincuenta porque encuentro muchas similitudes con algunos libros que no pienso mensionar porque ya lo has de saber. Pero por lo demas esta muy bien. Te felicito sigue asi y no abandones.
Te felicito y porfavor no dejes. Perdon si os ofende mi comentario.
Te envia un beso gigante y mmuchos saludos Caro.Like a Star @ heaven
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MensajeTema: Re: Perseguida   Jue Jul 02, 2009 9:10 pm

Bueno chicas os deseo unas felices vacaciones.

Espero que si tienes tiempo siguas escribiendo,yo aunque los lleve retrasados no me importa, más tengo para leer a la vuelta.Ahora estoy en la montaña y aqui tengo suerte hay internert,pero la semana que viene estare en la playa y ya no podre.

OK besos
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MensajeTema: Re: Perseguida   Vie Jul 03, 2009 12:01 am

Ohh Mandy!! por fín he tenido tiempo de ponerme al día con tu fantástica historia. Me tienes alucinada!!..bff chica cómo te expresas haces que me imagine hasta el más mínimo detalle y la trama ya ni hablamos es excitante.

Aún sigo sin saber que clase de ser es Matt y porque se ha comportado de esa forma con la pobre Michelle, normal que este asustada..

Espero con muchas ganas la continuación! un besitooo Very Happy
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